Reservas y sala
La sala cambia de un minuto a otro. Tú sabes hacia dónde
La reserva, la lista de espera, la mesa ocupada, la comanda enviada, la cuenta todavía por cerrar. Todo cambia mientras trabajas y RelAI conecta todos estos pasos entre sí.
Ahora
Comandas en curso
Carga por franja
- 7 pantallas en sala
- Cada una ve solo la parte de la noche que necesita.
- 4 estados
- Desde que entra en cocina hasta que llega a la mesa, sabes siempre qué tiene que pasar todavía.
- 3 formas de pedir
- El pedido puede salir de sitios distintos, pero en cocina entra en el mismo flujo.
El teléfono suena a las ocho y media. La hora punta.
Estás en sala y respondes: piden una mesa para cuatro y tienes que ver si la seis se libera antes de las nueve. Mientras tanto en la puerta esperan tres, un camarero te pregunta si la doce ya ha pedido y de la cocina salen dos platos que nadie ha pasado todavía a recoger.
Dentro de RelAI todas estas cosas ya están conectadas. La cuenta se cierra y la mesa cambia de estado, la cocina marca el plato listo y quien sirve sabe que puede ir a recogerlo, una mesa se libera y quien está en la puerta sabe a quién puede sentar. No tienes que llevar toda la noche de memoria: mientras una cosa cambia, el resto se vuelve a ordenar con ella.
Y el servicio no termina cuando el cliente sale por la puerta. Quien ha reservado se queda en su perfil, la cuenta se cierra donde haces los tickets y la mesa se reserva también desde una página pública, es decir, mientras tú estás en sala y no contestas al teléfono.
Las reservas confirmadas están en el plano. Quien llega sin haber reservado entra en la lista de espera, con el número de personas y el tiempo que le has indicado.
Desde el terminal de comandas del camarero, desde la tableta apoyada en la mesa o desde el móvil del cliente. Las comandas llegan a cocina igual, sea cual sea el camino del que han salido.
La pantalla de cocina enseña en qué punto está cada plato, dividido por partida. Cuando está listo, quien sirve sabe que puede ir a recogerlo.
Recibe. Coordina. Anticipa.
Recibes a quien llega y a quien está esperando, coordinas los pedidos entre sala y cocina y anticipas cuánto puede aguantar el servicio. Tres momentos distintos, pero la noche es una sola.
Quién llega, quién espera, quién todavía no está confirmado.
Reservas, solicitudes y personas que se presentan sin haber llamado acaban todas en las mismas mesas. Para que encajen tienes que saber qué está ya ocupado, qué se libera y qué queda por decidir.
Tres caminos para pedir. Una sola comanda en cocina.
Puede escribirlo el camarero, el cliente desde la mesa o quien pide desde el móvil. Cambia de dónde sale, pero en cocina llega en el mismo flujo. Así sala, para llevar y domicilio pueden convivir sin crear tres formas distintas de trabajar.
En sala, para llevar, a domicilio
Una tableta que se queda ahí toda la noche
La tableta de mesa queda ligada a esa mesa durante todo el servicio. Puedes usarla a la carta, por persona o con una carta distinta según la hora. Cuando termina una franja pasa a la tarifa prevista después, así el cliente sigue encontrando lo que puede pedir en ese momento.
El precio sigue horario y canal
Con las tarifas por franja decides una vez qué precio vale al mediodía, por la noche, en la barra o para cierto tipo de cliente. A partir de ahí se aplica el precio correcto según cuándo y dónde sale el pedido. Y cuando tienes que poner la carta en papel, la carta imprimible recoge del catálogo precios y alérgenos actualizados.
Cada uno ve lo que necesita
A quien lleva los platos no le hace falta ver la recaudación y a quien cocina no le hace falta saber cuántas mesas quedan libres. Cada terminal enseña la parte del servicio que tiene que ver con quien lo está usando: el tótem recoge el pedido del cliente, el terminal del repartidor sigue las entregas, el monitor de sala llama los pedidos listos.
El acceso queda ligado a quien está trabajando, así lo que se hace en una pantalla queda asociado a la persona que lo ha hecho. La caja cierra el círculo y está en su página.
Cada plato tiene su estado. Y cada franja su límite.
Desde el momento en que sale el pedido, la comanda no se queda genéricamente «en curso». Pasa por cuatro estados claros, así sala y cocina ven qué tiene que pasar todavía y qué ya está hecho.
Aparece en la pantalla de cocina de la partida que tiene que prepararla, con platos, notas y alérgenos. Quien la ha mandado no tiene que pasar por cocina a comprobar que ha llegado.
Cuando empieza la preparación, cambia de estado. Quien está en sala ve que esos platos ya se están haciendo sin tener que preguntar en qué punto están.
Cuando el plato está listo, aparece entre los que hay que llevar a sala. Los platos pueden salir por pases, así sabes qué puede salir y qué tiene que esperar todavía.
Cuando el plato llega a la mesa lo marcas como servido. En pantalla se queda lo que tiene que pasar todavía, no la crónica de lo que ya ha terminado.
Sabes cuánto puedes prometer antes de hacerlo
Cada franja tiene un tope de pedidos y uno de minutos de cocina. Antes de prometer una hora ves si esa franja aguanta, está al límite o ya está llena y, cuando hace falta, tienes una alternativa que proponer.
El cálculo parte de los pedidos ya tomados: es una previsión del trabajo que está entrando, no una medida de lo que hay en el fuego. Y con personal y turnos ves al lado cuántas horas tienes disponibles, así una franja demasiado cargada puede aparecer antes de que empiece el servicio.
Quince herramientas. Todo el servicio bajo control.
Cambia el contexto. No cambia la coordinación.
- Tiendas y retail Recogidas y esperas en orden
- Restaurantes y bares Mesas, pedidos y cocina conectados
- Beauty y wellness Llegadas y esperas junto a la agenda
- Eventos y locales Mesas y reservados coordinados
¿Varias sedes, franquicia o un proyecto especial? Hablemos
Preguntas sobre la sala y la cocina
¿Hace falta un hardware especial?
Los terminales funcionan en tabletas y pantallas normales. Antes de empezar se mira qué dispositivos encajan en los distintos puntos del local, porque un monitor en cocina trabaja en condiciones distintas de una tableta en la mesa.
¿Sabe lo cargada que está la cocina?
Ves cuánto trabajo está ya previsto en cada franja y si todavía hay sitio para más pedidos. El cálculo parte de los pedidos tomados y de los límites que has puesto: no mide lo que hay físicamente en el fuego, pero te ayuda a no prometer más de lo que la cocina puede aguantar.
¿A quien espera se le avisa automáticamente?
Cuando la mesa está lista puedes avisar a quien está en la lista de espera. Te toca a ti marcar si al cliente se le ha localizado de verdad: una llamada sin respuesta o un mensaje sin leer no se convierten automáticamente en una confirmación.
¿Puedo dibujar la sala tal y como es?
Sí. Mesas, formas, zonas y capacidades siguen la disposición real del local y puedes partir también de una foto del plano. Si la disposición cambia, la actualizas sin tener que reconstruir desde cero todo el trabajo ya hecho.
¿Quien reserva tiene que llamar por fuerza?
No. Puedes tener una página pública que compartir donde quieras. Las solicitudes que llegan de ahí quedan por confirmar hasta que decides tú dónde y cuándo hacerlas entrar en sala.
¿Los precios pueden cambiar según la hora?
Sí. Asignas una tarifa a la franja y al canal. Desde ese momento el precio aplicado sigue esas reglas. Mediodía, noche, barra o domicilio pueden tener condiciones distintas sin que quien toma el pedido tenga que acordarse cada vez.
¿Dónde están los alérgenos?
Quedan ligados al plato. Los introduces una vez en el catálogo y desde ahí aparecen donde hacen falta: en la carta, en la comanda y en la página que ve el cliente.
¿La tableta en la mesa sirve de verdad?
Depende de cómo trabajes. Puede tener sentido si la carta cambia durante el día o si quieres dejar al cliente la posibilidad de pedir sin esperar al camarero. Si no te sirve, la sala sigue trabajando con los otros terminales.
¿Los turnos los decide el sistema?
No. Los turnos los decides tú. RelAI pone al lado disponibilidad, horas previstas y carga ya reservada, así puedes ver antes dónde puede faltar alguien.
La próxima noche.
Prueba RelAI gratis o reserva una llamada: dibujamos tu sala, configuramos reservas, pedidos y cocina y vemos juntos cómo funciona un servicio completo.